LA MANO ARTESANA

Trujillo es tierra vieja, amplia y habitada desde antiguo. Los hombres que han vivido este gran solar han sabido crear, enseñar y mantener viva la sabiduría artesanal con métodos sencillos y arcaicos. Los materiales son los mismos que usaron nuestros antepasados: fibras, hueso, madera y metal. El producto: telas, bordados, encajes, muebles y joyas. Todo ello dentro del más puro ancestro cual de esta vasta tierra. Desde el pastor que en las horas luminadas o al calor del fuego en las frías noches invernales talla el tosco cuerno de vaca con una simple navaja, hasta el orive preciso y perfeccionista que trueca el hilo de oro en filigrana barroca de riquísimo aderezo. Trujillo tiene artistas del telar, del cobre, la madera, el barro o el cuero.

Cuando el hombre del Neolítico moldeó torpemente en barro su primer cuenco para almacenar o cocinar sus alimentos, comenzó el más útil de los oficios artesanos. Los alfareros trujillanos eran ya conocidos en los mercados españoles y en Iberoamérica en el siglo XVI.

 

Foto: Alberto Cortés
 
 

Estos artesanos ofrecen junto a la alfarería en "basto", porosa, roja y áspera, cántaros, lebrillos, ollas, ánforas, cantarillas y otros objetos en "jino", bruñidos y decorados con guijarros que en manos del artista se convierten en delicado pincel.

De la época musulmana se heredó el vidriado o "alvedriao" usando para el color, el brillo verde del cobre, antimonio, plomo, óxidos, manganeso y silicio. El artesano a veces, cubre toda la superficie y el interior; otras, deja que el líquido se deslice a su antojo, y la sencillez del objeto se revaloriza con el trabajo manual en el manejable barro y obligarlo a ser lo que él desea.

La Orfebrería es una rama más de la artesanía trujillana que entra en Extremadura después de la invasión de los árabes. Fueron los árabes los primeros en presentar la filigrana en España y Portugal, pero los orfebres extremeños tardaron varios años para introducir nuevas ideas a sus trabajos, hasta conseguir valiosas piezas.

En nuestra ciudad por los siglos XIV y XV algunos orfebres lanzaban ya a la calle un nuevo modelo único en esa fecha denominado ADEREZO compuesto por collar, gargantilla, pendiente y el colgante llamado ROSICLER o galápago, le venía este nombre porque en el centro posee una barriga o semejanza del caparazón de dicho animal.

Posteriormente, aparece otro adorno o colgante, su nombre cruz de penderique o tembladera los dos nombres son válidos hoy.

En la actualidad se siguen fabricando estas piezas y se fabrican aquí en Trujillo, donde el uso del ADEREZO en Pascuas de Resurrección, que es indispensable en la mujer trujillana ataviada con el traje de pastora.

El telar es la primera "máquina" del arte mobiliar. Unos 4000 años tiene de antigüedad. Aún hoy se fabrican en Trujillo mantas multicolores en los telares -destacando por su antigüedad el existente en un telar de la Plaza Mayor-. De estos telares proceden los refajos y poyeras del traje regional trujillano; también los jubones, faltriqueras y mandiles con recamados de lentejuelas, azabache, abalorios y encajes. En algunas casas particulares se siguen practicando los bolillos, que bailan danzas geométricas entre los rápidos dedos y el ganchillo como varita mágica de recamada malla.

La piel también está representada en el sector artesanal. El repujado ha elevado a inspiración artística la habilidad y la creación del artesano. Se complementa con la policromía y el pan de oro. La herencia musulmana de la marroquinería está presente en Trujillo. No puede olvidarse en esta tierra de abundante caza el curtido de pieles y la taxidermia, en el arrabal trujillano de Huertas de Animas.
Magníficos muebles artesanales se trabajan en Trujillo. De brezo, nogal, encina y raíz de olivo son las tallas de nuestros artesanos: Cachimbas, arquetas, tazas y esculturas. De castaño, se fabrican los toneles que conservan el vino de las bodegas de Trujillo.

ACTIVIDAD COMERCIAL Y GANADERA

Los orígenes de la actividad comercial y ganadera en Trujillo hemos de buscarla en la población islámica, testimonio de ello son los dos centros comerciales existentes en nuestra ciudad ya desde inicios del medievo.

La actividad económica más importante de Trujillo es la ganadería. Esto se debe a las características del medio físico de alfoz; así, los suelos, en gran medida graniticos, pizarrosos y muy erosionados, no son aptos para la agricultura dando lugar a una producción escasa. Además, la climatología presenta aspectos poco favorables con frecuentes otoños tardíos, temperaturas bajas y abundante calor en verano dando lugar a una extrema sequedad.

El primer mercado de abastos de Trujillo se ubica en el intramuros en la plazuela de los Descalzos. Con la construcción de la parroquia de San Andrés se limitó el espacio mercantil, esta causa sumada al desarrollo de un centro de mayor gravedad comercial dio lugar al traslado de este mercado a los arrabales, concretamente al espacio que ocuparía la actual Plaza Mayor en torno a la cual se edificarían en el siglo XVI palacios de gran importancia artística, sobre los soportales también destinados al comercio ( portales del Pan, del Lienzo, las Carnicerías y de la Verdura ).

En este centro comercial, extramuros, confluían todos los caminos. Su ubicación estaba relacionada con el acceso a la Villa, pues hacia la puerta de Santiago se dirigían los caminos de Madrid, Belén, Huertas de Animas y Plasencia. Estas rutas serían las futuras calles del casco urbano. En este amplio espacio se celebraba la feria de ganado, de suma importancia para nuestra ciudad, ya que en Trujillo se unían las dos cañadas ganaderas más importantes de la Mesta: la Vizana y la Leonesa.

En el año 1471 el rey Enrique IV concede a Trujillo el Mercado Franco. Podemos decir que la dedicación ganadera comenzó en fechas tempranas, desde el momento de la repoblación. El mercado tuvo unas grandes repercusiones, unas al nivel de las relaciones sociales y otras en el terreno económico. Por supuesto, el desarrollo ganadero influiría en la estructura política de la ciudad. Este mercado celebrado en la Plaza era itinerante, el permanente se ubicaba en la plazuela del Azoguejo (término islámico que significa "mercado permanente"). En el año 1581 se trasladó el mercado semanal de la Plaza a la plazuela de la Encarnación. El 20 de octubre de 1966 se inauguró el Mercado de Abastos en la calle Lanchuela. Respetando la tradición, la ciudad celebra una vez al año el jueves comarcal en la Plaza Mayor.

La feria de junio en Trujillo era importantísima a nivel nacional, incluso se la menciona en la popular zarzuela "Luisa Fernanda". Según han ido pasando los años ha ido perdiendo toda su celebridad. No obstante, han surgido con gran ímpetu la Feria Agroganadera, construyéndose en Trujillo el Mercado Regional de Ganados, y la Feria del Queso, otorgándosele a Trujillo el privilegio de tener la "Feria Internacional del Queso".


 

Diseño: KAMALEON CON K

Alberto Cortés Murillo