JOSE ANTONIO RAMOS RECIBE LA MEDALLA Y LA INSIGNIA DE ORO DE LA JUNTA DE COFRADIAS DE TRUJILLO

Con el fin del Carnaval, comienzan a tomar protagonismo las actividades organizadas

tanto por la Junta de Cofradías, como por las agrupaciones que forman esta entidad.

Dentro de esa programación, llama la atención el recital que ofrecerá Amancio Prada el

Domingo de Ramos y que estará patrocinado por el Ayuntamiento. Además, no faltarán

otros conciertos, besapiés y los actos ya tradicionales.

 

En la noche del 25 de marzo, en el templo de San Francisco en un multitudinario acto, se dio lectura al pregón  a cargo de Fray Emérito Merino Abad, comisario de España en

Tierra Santa . Seguidamente, en este acto, se ofrecerá un homenaje a vecinos

que han dedicado parte importante de sus vidas a ensalzar o promocionar la

Semana Santa trujillana,  durante el mismo el Cronista oficial de Trujillo, José Antonio Ramos, del ex directivo de la Junta de Cofradías, recibió la mayor distinción, la Medalla y la Insignia de Oro de la Junta de Cofradías de Trujillo. Fue fundador de la Cofradía del Cristo Cautivo en 1985 y un año antes de la de San Juan, redactor del informe que consiguió que la Semana Santa fuera nombrada Fiesta de Interés Turístico , ha publicado numerosos artículos sobre la Semana Santa  y autor del libro “Historia de la Semana Santa de Trujillo”. 17545560_1780584692269655_5212210906553449872_o

RUTA DESDE TRUJILLO A LAS VILLUERCAS

La ruta que proponemos vuelve a conducirnos, esta vez desde Trujillo, a uno de los
espacios de mayor atractivo natural, paisajístico y artístico de la Comunidad Extremeña. La
sierra de las Villuercas es una de las zonas que mantiene una alta densidad de bosques
de castaños, robles, alcornoques y matorral. El flanco norte dibuja un relieve abrupto, de
color grisáceo, debido a las punzantes pizarras que emergen y dominan el paisaje de
roquedos. Las características de ecosistema quedan reflejadas en la calidad y cantidad de
su flora y fauna. Numerosas rapaces y buen número de especies, corzos, ciervos o
jabalíes, conviven en un bosque autóctono de excelente conservación y paisaje
impresionante.
En el desarrollo de la ruta proponemos recorrer en un día el tramo que va desde Trujillo
hasta Cañamero y hacer noche en este último, o en Logrosán, que tiene hostal y pensión.
Desde Cañamero tenemos la opción de acercarnos a Guadalupe, pasar allí el día viendo el
pueblo y el Monasterio y quedarnos a pasar la noche. Por la mañana nos incorporaremos
nuevamente a la ruta, en dirección a Berzocana, Aldeacentenera y Madroñera. Y por la
tarde regresaremos a Trujillo.
El primer pueblo al que nos dirigiremos será a HERGUIJUELA. Fue conocido como La
Calzada desde el s. XVII hasta 1800, momento en que pasa a denominarse Herguijuela.
Después de pasar el cruce con Madroñera, y poco antes de llegar al pueblo, a la izquierda
de la carretera, se encuentra la Sierra de Pedro Gómez, que llega a alcanzar los l000 m de
altura. Es uno de los parajes más desconocidos e insólitos de la región. Si nos acercamos
encontraremos integradas, entre unas construcciones de tipo popular y otras solariegas,
junto a dependencias destinadas a los trabajos agrícolas: almacenes, lagares, molinos,
almazaras, etc.
Todo el entorno salpicado de nidos de cigüeñas y de diversas especies ornitológicas. Y ya
en el pueblo, podemos dirigirnos hasta la Plaza de España, lugar donde se encuentra la
iglesia de San Bartolomé. Construida en el s. XVI de una solo nave, destaca en la portada
principal una talla medieval. El Palacio de los Condes conserva en la actualidad la portada
primitiva, una ventana ojival y el blasón de la Casa de Alba.
Por un entorno de berrocales y encinas, y a tan sólo 3 km nos encontramos con el
pequeño pueblo de CONQUISTA DE LA SIERRA. El pueblo conserva con bastante pureza
la arquitectura popular, y podemos detenernos para ver lo que queda del Palacio de los
Pizarro, cuya construcción se remonta al s. XVI.
Situado en el umbral de la Sierra de Guadalupe, entre un paisaje que va los campos llanos
del cereal a la accidentada topografía norteña cubierta de matorral y encinas, se encuentra
ZORITA. El N de su término corresponde a la zona de sierras, y es un espacio excepcional
por los continuos contrastes de relieve y vegetación. En el pueblo, además de su
arquitectura popular, de la que queda alguna calle cerrada por arcos y alguna casa
tradicional, merece la pena acercarse hasta la iglesia de San Pablo, construida en
mampostería y sillares y con bóveda de crucería góticas en el altar. La gastronomía de
Zorita tiene como plato típico el famoso ajo blanco y un postre de igual categoría como son
las roscas de muédago.
Iniciando el auténtico enclave de las Villuercas se encuentran LOGROSAN. Su paisaje es
rico en variedad y tonos, con una vegetación a base de montes bajos, alternando con
alcornoques y encinares, y todo ello, integrado en un relieve abrupto y de características
excepcionales; un marco que permite un importante desarrollo de la caza, sobre todo
mayor, siendo las especies más abundantes los ciervos, jabalíes, corzos y gamos. En el
núcleo urbano vale la pena visitar la iglesia de San Mateo, cuya construcción arranca del s.
XV y no se termina hasta entrado el siglo XVIII. Aunque el estilo predominante es el gótico,
aún podemos ver en las capillas laterales detalles del plateresco. La ermita que alberga a
la patrona Ntra. Sra. del Consuelo es obra barroca del s. XVIII, ofreciendo al exterior varias
cúpulas superpuestas.
De los pocos artesanos que quedan en España dedicados a la fabricación de tejas árabes,
el Logrosán podemos visitar uno de ellos a unos 500 m por la carretera de Guadalupe.
También se mantienen algunos telares antiguos en casas particulares, realizando los
trabajos siempre por encargos. Tenemos posibilidad de alojamiento, pudiendo pasar la
noche en el hostal “Los Rosales”, o continuar hasta Cañamero y hacer noche allí.
Nuestro primer día de camino podemos cerrarlo, si así lo deducíamos, al llega a
CAÑAMERO, a unos 13 km de Logrosán.
El pueblo, famoso por sus vinos tomó su nombre del cultivo del cáñamo, hoy olvidado. Se
encuentran en el centro de las Villuercas junto al paraje del Puerto Llano, 8 km de increíble
paisaje por la carretera de Guadalupe y que no debemos perdernos, aunque no tengamos
la intención de acercarnos a este viaje hasta el mismo Guadalupe.
En Cañamero se encuentra la iglesia de Santo Domingo de Guzmán, obra de gran
presencia exterior. La ermita de Belén, patrona de Cañamero, está a unos 3 km la derecha
de la ruta que conduce a Guadalupe. El camino es un paraje encantador y en una misma
ermita podemos ver una pequeña talla medieval de la virgen María. Pero lo más ineludible,
en Cañamero, es probar sus vinos, producto que le ha proporcionado gran fama tanto los
de pitarra como los embotellados.
Desde Cañamero podemos conectar con la ruta 3 y pasar el día en Guadalupe. Pero tanto
si vamos a Guadalupe, como si continuamos nuestra ruta del norte, debemos
incorporarnos en la carretera que nos conduce a NAVEZUELAS, dejando a la izquierda el
cruce con Berzocana, que visitaremos posteriormente. El trayecto nos lleva por un paraje
considerado de excepción, densos bosques de castaños y robles, surcados por gargantas
y con enormes picachos de pizarra asomando en alguna de las laderas.
En el entorno de Navezuelas se encuentra la cuenca del Almonte, la Garganta de Santa
Lucía y el núcleo de las Villuercas, todo ello forma una importante reserva ecológica
gracias al difícil acceso de la zona. Todavía encontraremos alguna casa con las
características especiales de arquitectura popular de esta zona, construidas a base de
mampostería, piedra y madera en las balconadas.
Siguiendo en la misma dirección N, pasamos por dos pedanías pertenecientes al pueblo
de CABAÑAS DEL ROTURAS, que se encuentra en uno de los parajes más bellos de las
Villuercas. Su difícil acceso le convierte en uno de los refugios más apreciados por la
fauna salvaje. Numerosas aves de presa, corzos, jabalíes, en algunos tramos del Almonte,
completan un espléndido paisaje, aún hoy sin perturbar. Y especial mención merece el
propio conjunto urbano, una bella muestra de arquitectura serrana y popular.
En RETAMOSA se mantiene las especiales características anteriores de paisaje y
arquitectura popular. Esta última se acrecienta con la aparición de edificaciones de
inspiración indiana que reproducen los modelos del barroco colonial en América. Como
bien dijimos al entrar en Villuercas, la caza mayor continúa siendo una constante en cada
uno de los pueblos que vamos visitando, y la información necesaria la encontraremos
fácilmente preguntando en cualquier bar.
De Retamosa volvemos a la carretera y a poca distancia, siguiendo la carretera paralela al
río Berzocana, encontraremos el pueblo de CABAÑAS DEL CASTILLO. El primer edificio
que veremos es el castillo, obra levantada en un lugar increíble por su inaccesibilidad. Si
conseguimos subir por la pequeña senda tallada en la cuarcita, podemos tener unas vistas
excelentes del entorno.
Flanqueada por dos gigantescas rocas de cuarcita y a los pies del castillo, se encuentra la
villa. En ella es interesante, además de la arquitectura popular, la iglesia de San Gregorio,
que posee influencias mudéjares.
La última pedanía de Cabañas es SOLANA, que se encuentra en nuestro camino.
Podemos sosegar el paso y recorrer sus calles y plaza, antes e incorporarnos a la ruta
para llegar a Berzocana.
El término de BERZOCANA es como toda la zona montañoso, cuajado de bosques de
castaños, robles, alcornoques y matorrales. Sobre el roquedo anidan gran cantidad de
rapaces (buitres, milanos, águilas, etc.) y confundidos e integrados en el paisaje
descubriremos corzos, ciervos y jabalíes. En las inmediaciones de la Dehesa Boyal se ha
localizado un yacimiento arqueológico, en donde se encontraron cerámicas pertenecientes
al s. III. En la actualidad hay un proyecto de Campo de trabajo de la Diputación de Cáceres
para la rehabilitación de una casa de la sierra, que servirá de base para estudiar las
cuevas con pinturas rupestres que existen: las de Morales, los Cabritos y los Canchos de
las Sábanas, todas ellas en la Sierra y de difícil localización (en la zona se halló a
mediados del presente siglo el famoso tesoro de Berzocana, compuesto por diversas
piezas de oro de gran tamaño correspondientes a la orfebrería del Bronce en su etapa
final).
La acampada libre sólo es permitida con permisos del Gobierno Civil. En cuanto al núcleo
urbano, la iglesia de San Julián es u edificio austero y rústico, aunque de grandes
proporciones, realizado en mampostería y ladrillo y data del s. XV y XVI. Su gran tamaño
se explica precisamente porque durante siglos ha atraído a numerosos devotos de San
Fulgencio y Santa Florentina, cuyas reliquias (trasladas desde la iglesia sevillana de San
Juan de Palma durante la invasión musulmana) se conservan en el templo. Los productos
gastronómicos de mayor calidad son queso, miel y dulces caseros.
Dejando atrás las poderosas Villuercas vamos entrando en un paisaje diferente que nos
anuncia de nuevo la presencia de la Penillanura Trujillana. El primer pueblo al que nos
dirigimos es ALDEACENTENERA. Su origen es antiguo, si tenemos en cuenta el
poblamiento existente de la Edad del Bronce en los alrededores y del que ha sido
excavada su necrópolis por la Universidad de Extremadura. En algunas de sus casas
sigue vivo el uso de antiguos telares para la confección de mantas. Al norte del pueblo
queda la cuenca del río Almonte, donde se forman algunas con gran valor ornitológico.
A unos 18 km en dirección S está GARCIAZ. Es un escalón en el relieve, al situarse en las
estribaciones de Villuercas. El paisaje es de jaras, matorral, encinas y alcornocales. El
edificio más representativo es la iglesia de Santiago Apóstol. La parte mas antigua es la
cabecera que conserva baquetones góticos de fines del s. XV. Tres portadas permiten el
acceso, dos laterales de mediados del XVI, y la de los pies de finales del mismo siglo.
Volviendo sobre nuestros pasos hasta la aldea de Toledillo tomamos el cruce hacia la
izquierda que nos lleva a MADROÑERA. Aquí se encuentran dos restaurantes con
especialidad en comidas caseras. Podemos pedir el exquisito plato de la casa, escabeche
extremeño. En la plaza se encuentra el Rollo de Justicia del siglo XVI y la iglesia de la
Concepción y cerca la Plaza de Toros.

EL PALACIO DE CHAVES MENDOZA DE TRUJILLO

El edificio está próximo a la puerta de San Andrés, situada en el  frente meridional de la muralla, dispone de arco apuntado que descansa  en impostas decoradas con pometeados correspondientes a finales del siglo XV. Esta puerta fue construida a finales del siglo XV para permitir el acceso a la Villa desde este lugar, pero la puerta original de época árabe se encuentra ubicada en la pared del Palacio Chaves Mendoza, quedó incluida dentro de esta Casa-Fuerte. Es, claramente, una puerta que tiende al peralte, construida a base de mampostería, sillería en las esquinas y ladrillo, aún se conserva la galería que permitía el acceso al recinto amurallado cubierta con bóvedas de ladrillo. Esta puerta estuvo durante la Edad Media defendida por las Casas-Fuertes de los Escobar y Chaves-Mendoza.

Es preciso señalar, en primer lugar, el desarrollo de una tipología medieval determinada por la presencia de la muralla y por el importante papel estratégico desempeñado por la ciudad después de la reconquista cristiana de 1233 y, sobre todo, durante las turbulentas políticas y militares de siglo XV. Sigue leyendo

VICISITUDES HISTORICAS DEL CONVENTO DE LA ENCARNACIÓN DE TRUJILLO, DE CENOBIO DOMINICO A COLEGIO PREPARATORIO MILITAR Y COLEGIO RELIGIOSO

Aprobada la Orden dominicana por el Papa Honorio III el 22 de diciembre de 1216, los primeros dominicos no se establecieron en Extremadura hasta la segunda mitad del siglo XV[1].

No cabe la menor duda que el edificio conventual de Trujillo y el solar donde fue erigido, ha sufrido todas clases de venturas y desventuras, desde que el Concejo trujillano ofreció los terrenos para que los frailes Dominicos levantaran su Convento en los prados extramuros de la Ciudad, ya que se preveía que hacia allí se extendería la población, siglos XIV y XV, y efectivamente así fue. En el siglo XIV el Berrocal estaba densamente poblado y el pequeño convento que los Dominicos levantaron en el sitio conocido por Papanaranjas, en 1466 (en tiempos del rey Enrique IV y del obispo de Plasencia cardenal Juan de Carvajal)[2], dedicado a Santa Catalina, fue transformado y se trasladaron en 1489 al solar ofrecido por el Concejo trujillano que aportó cuantiosas cantidades para la construcción del nuevo Monasterio e Iglesia, entre los años 1500 y 1525[3] aportaron más de 300.000 maravedíes, llegando a contar hasta con 32 religiosos en el nuevo cenobio[4]. Con las aportaciones recibidas por el Concejo y vecinos de la ciudad se pudieron ejecutar las obras poniendo el convento bajo la advocación de Nuestra Señora de la Encarnación[5]. Entre los años 1490 y 1525 se desarrollaron las obras más importantes de construcción del nuevo edificio conventual, dirigiendo las mismas el maestro cantero Alonso Dávalos[6] y en las que también intervino García de Secadura[7], que ya había realizado trabajos en la calzada lindera de los prados de la esquina de la Encarnación[8]. Alonso Dávalos fue un maestro de cantería muy activo en la primera mitad del siglo XVI en Trujillo realizando obras urbanísticas importantes para el Concejo pavimentando varias calles, la ejecución de la calle del Cañón de la Cárcel[9] y las Casas del Concejo junto con sus parientes Gómez Dávalos y Hernando Dávalos[10]; así el Caño de los Prados[11], las Fuentes de la Añora y Chica[12]; y en poblaciones comarcanas como el puente sobre el río Magasca en la Crtra. Badajoz en 1512[13].

Importante foco de atracción fue la calle entre la Plazuela del Espíritu Santo y el Convento de la Encarnación, que así lo llamaron los Frailes Dominicos y a pesar de que en Trujillo existían seis monasterios a finales del siglo XV: San Francisco el Real, Santa María, San Pedro, Santa Isabel, San Francisco y Encarnación, este fue el que atrajo la atención de los municipios de aquellos tiempos, prueba de ello que en acuerdo del Concejo de 13 de abril de 1581, se ordenó el paso (la calle) desde San Andrés hacia la Encarnación. A los Dominicos se les concedió la antigua Sinagoga Judía, para que bajo su protección se fundara el Convento de Monjas, bajo la advocación de Santa Isabel. También en 1571 el Prior de la Encarnación predicó el día de Ntra. Sra. de Agosto, señalándose así la buena disposición de la Ciudad hacia estos frailes, y reconociéndoles los beneficios que estaban proporcionando a Trujillo. La fama de este Convento estaba reconocida en todo el Reino y en pocos años fue tan grande su aportación a la vida cultural de la Ciudad que trascendió hasta la Corte  y en 1619, Felipe III, a su paso hacia Portugal para jurar en las Cortes de Thomar, firmó el acta de constitución de la Cátedra de Artes y Oficios generales. Tanto el Obispo Placentino  Fray Francisco Lasso de Vega que terminó a sus expensas la iglesia conventual[14], como el también Obispo de la misma Diócesis Pedro González de Acebedo, contribuyeron con grandes cantidades al sostenimiento de la labor cultural que se estaba impartiendo por los Dominicos. De aquí salieron insignes alumnos, preparados para integrarse en las más celebradas Universidades, después de recibir la sobresaliente instrucción que impartieron Dominicos eméritos: Fray Felipe de Meneses, catedrático en Alcalá de Henares, Fray Diego de Chaves, Fray Pedro Xaque, Fray Vicente Valverde, que acompaño a Francisco Pizarro en la conquista del Perú y otros.

El padre Barrado Barquilla ha localizado un libro manuscrito de 77 hojas en el Archivo dominicano de la Provincia de España ubicado en el convento salmantino de San Esteban, consiste en el Libro de Profesiones del Convento de la Encarnación de Trujillo donde aparecen inscritos desde el 11 de marzo de 1537 todos los  profesos (sus padres y origen o procedencia),  priores, provinciales y maestros de la orden. El libro finaliza el 12 de octubre de 1759 con la profesión de fray Francisco Cavallero que profesó ya en San Esteban de Salamanca[15].

La fama adquirida por los frailes en su convento trujillano atrajeron a él, ilustres personajes que le beneficiaron con sus ayudas y privilegios, tanto eclesiásticos[16], reales[17], municipales[18] y particulares[19], llegando algunos de ellos a elegir este lugar para sus enterramientos: Gonzalo Pizarro, Luis  de Chaves el Viejo[20] -al que los monarcas católicos le encomendaron una misión muy concreta pero difícil: mantener para la Corona la ciudad de Trujillo-; en Julio de 1738 el Obispo placentino Don  Fray  Francisco  Lasso  de  la  Vega y  Córdoba,  recibió  tierra  en  la  Iglesia  de  la  Encarnación en  la  sepultura  que   a  sus  expensas  había  mandado  construir  junto  a  las  gradas  del  dicho  Altar  Mayor  y  que  fue  cubierta  por  una  lápida  preparada  también  por  él . No  encontré  dato  alguno  referente  al  traslado  de  sus  restos  desde  este  lugar  sagrado  al  Convento  de  San  Pablo  en  Sevilla,  lo  cual  él  había  mandado  se  hiciera  en  tiempo  oportuno  por  su  testamento; en  1759 Isabel  María  de Orellana  y  Tapia, hija  de  Antonio  de  Orellana  y  Tapia  y  Brianda  Bejarano  y  Girón,  que  había  también sepultado  en  la  Capilla  del  Rosario. En  el  mismo  recinto  sagrado  yacían  los  restos  de  Francisco  Javier  de  Serna,  viudo  de  Ignacia  Alvarez  de  Toledo, hijo de Esteban de Serna. Su sepultura estaba dos pasos afuera de la Capilla del Cristo de la buena muerte.

Monumental conjunto conventual. Posee un templo de nave única con crucero y pares de capillas laterales en ambos lados de la nave. El interior de la iglesia está cubierto con cañón con lunetos, elevándose sobre el crucero una amplia cúpula hemiesférica sobre pechinas. Sigue leyendo

LA CULTURA EDUCATIVA EN TRUJILLO. EL PROCESO HISTÓRICO

 

Cuando hablamos de cultura escolar puede parecernos un término un tanto esquivo y vago. Constituye un amplio campo de investigación educativa y entronca con la Antropología pudiendo  ser un ámbito de reflexiones que nos ayude a comprender mejor por qué hacemos lo que hacemos y a desvelar el origen de nuestras actuales prácticas. a las culturas profesionales como el contexto de creencias y valores donde se desarrollan determinadas prácticas. Según Hargreaves, las culturas profesionales «proporcionan un contexto en el que se desarrollan, sostienen y acaban gozando de preferencia determinadas estrategias de enseñanza. En este sentido, las culturas de la enseñanza comprenden creencias, valores, hábitos, y formas de hacer las cosas asumidas por las comunidades de profesores que tienen que afrontar exigencias y limitaciones similares en el transcurso de muchos años»[1].

Basándonos en éste y otros autores, podríamos describir distintas visiones sobre la forma de trabajar conjuntamente de los docentes en las escuelas a partir del conocimiento histórico de los distintos centros de enseñanza creados en la ciudad de Trujillo desde el siglo XV hasta nuestros días, centros religiosos, civiles y militares.

Uno de los primeros centros educativos que se crearon en Trujillo, tuvo lugar en la segunda mitad del siglo XV. En el año 1466 la Orden de Santo Domingo fundó un Convento bajo la advocación de Santa Catalina de Siena en el berrocal trujillano, al sitio de la actual huerta de Papanaranjas.  Los dominicos habitaron este convento de Santa Catalina durante 23 años. En 1489 y accediendo a ruegos del Concejo, que deseaba facilitar a los trujillanos los bienes de ciencia y virtudes en que los dominicos eran notables maestros y preciados ejemplares, se trasladaron éstos a un terreno de pan llevar, extramuros de la ciudad, donde habían levantado nuevo monasterio. El Concejo les había donado este solar. En 1492 se instalaron en el nuevo edificio los dominicos, este convento se llamó de la Encarnación. El traslado desde el convento de Santa Catalina fue autorizado por bula de Clemente VIII. De este convento-escuela destacaron dominicos importantes como Fray Felipe de Meneses, natural de Trujillo, de la rancia nobleza de su apellido. Fue Catedrático de la Universidad de Alcalá de Henares y Prior de los Conventos de Toledo y Segovia, Definidor General de la Orden Provincial. Escribió dos libros, uno titulado “Luz del alma” y otro “De los Santos Sacramentos”. Fue Diputado por Felipe II  para reformar la Orden la Merced en Galicia, en cuyo Ministerio santamente murió, siendo enterrado en el Convento de Santa Marta. También, Fray Diego de Chaves, como el anterior, fue natural de Trujillo y de una de las más linajudas familias. En la Historia de España su personalidad tiene alto relieve. Ingresó en la Orden hacia el 1525. Estudió en Salamanca y Sevilla. Sustituyó en la Cátedra de Prima a Fray Pedro de Soto cuando marchó al Concilio de Trento. Fue confesor del Príncipe Don Carlos y de la Reina Isabel de la Paz. Muertos éstos se retiró al Convento que su Orden tenía en la Vera de Plasencia, de donde le sacó Felipe II para que fuera su confesor. Murió en el Convento de Santo Domingo el  Real, de Madrid, en junio del 1592. Especial mención a    Fray Vicente Valverde, religioso Dominico del Convento de la Encarnación, porque fue el superior de los otros cinco que con él acompañaron a Francisco Pizarro en 1530 a la conquista y civilización del Perú  y de las tierras  iberoamericanas.

En el siglo XVI, otro centro educativo se instaló en el barrio de Santo Domingo, que hoy día es conocida como calle  del Estudio, está próxima a la Plaza Mayor.                                             El nombre del Estudio se debe a que en ella estaba la Casa de la Preceptoría de Estudios. Era propiedad del Concejo, quien procuraba  que allí fueran instruidos los jóvenes  trujillanos y los de su comarca. El Ayuntamiento expuso a Carlos V la necesidad de este Centro de Instrucción, y solicito su Real licencia para de sus Propios  y rentas comprar casas en que radicasen y se organizasen las clases de dichas enseñanzas, el Emperador envío la petición para su informa, que fue favorable, a su Consejo, y en su consecuencia, despacho en Madrid, a 28  de marzo de 1528, una Provisión autorizando al Consejo  que gastase hasta cien mil maravedíes  para comprar una casa en sitio honesto y apartado en que se tuviera un  estudio  de gramática para los naturales de esta Ciudad  de Trujillo y su tierra y de las personas que a ella venían a estudiar. El Ayuntamiento  compró  las casas que muy modificadas hoy se alinea en la esquina izquierda subiendo por esta calle que desde entonces  se llamó y sigue llamándose el Estudio.

El Preceptor de Gramática con carácter oficial subvencionado por el Municipio, recibía la retribución por su trabajo de doscientos ducados anuales (Facultades Reales de 1579 y 1586  y de otros años que se conservan originales  en el Archivo Municipal).

Mostró siempre el Concejo gran interés por la cultura de la juventud de su pueblo y de su tierra, no solo en las disciplinas profanas, sino también en las eclesiásticas, habiendo llegado, con referencia a éstas, a encargar a un Comisión de sus Regidores, en el siglo XVI, que se personasen en un Comisión Provincial que se celebraba en Salamanca, para instar que en Trujillo se abriese un seminario en que se formasen los candidatos al sacerdocio (libros Capitulares del siglo XVI). También pagaba el Ayuntamiento la instrucción de la niñez en la doctrina Cristiana. Estas normas de actuación, son exponentes de su afán, no solo por el bienestar material de los vecinos formativo de los hombres que Trujillo crió y envió para esplendorosa honra de España y bien de la humanidad por todos los continentes.

La Casa del Estudio ya no existía como Centro de enseñanza a principios del siglo XIX (Acuerdo  municipal de 24 de abril de 1815: “Se vio un Memorial de Manuel Toril de Torres, de esta vecindad, solicitando que se le dé a censo la Casa que servía de estudio de Gramática y en basurero y abrigo de otros excesos; y se acuerda que se tase por peritos, uno que nombre el Sindico y otro el mismo interesado y se remita original el expediente para que en su vista determine el señor Intendente General de esta Provincia lo que contemple justo”). Las dependencias educativas se modificaron como viviendas de propiedad particular.

A lo largo de los siglos XVI y XVII, se destacaron en Extremadura, actos individuales por parte de personas pudientes. Cada uno de ellos con motivo caritativo y cristiano intentaron a nivel local crear fundaciones benéfico-docentes, hospitales para pobres, obras pías, casas de expósitos, colegios de niñas huérfanas y varias fundaciones cuyas metas respondían a la demanda de asistencia de la población. Todas aquellas acciones individuales permitieron responder a los problemas de los pobres y sobre todo estaban adaptadas a cada núcleo extremeño.

Entre los años 1520 y 1540 se crea la primera reforma importante del sistema de caridad que se caracteriza por su naturaleza esencialmente municipal y por una notable coincidencia de propósitos y métodos. En el siglo XVI el pauperismo empezará a ser una de las preocupaciones fundamentales. Para remediar este estado intentaron encontrar métodos para socorrer a los pobres; se crearán las casas de misericordia y la jurisdicción de la asistencia social. En Trujillo surgen tres hospitales que funcionaron con este motivo: El hospital de la caridad, el Hospital de San Lázaro –que ya existía como lazareto desde el Medievo-, reedificado por el Conde de Canilleros; y, el Hospital de la Concepción en la Villa[2].

Son pocas las fundaciones en los siglos XVI y XVII que constan en Extremadura. Sin embargo se destaca Trujillo con el número más elevado de fundaciones creadas en el norte de la provincia. La lista anterior pone de relieve el predominio de las fundaciones aportadas por particulares ricos de la ciudad, en su mayoría enfocadas para dotar huérfanas. Este tipo de fundaciones resolverá el problema de encontrarse con mujeres vagabundas en la calle y controlar así la educación de aquellas que hubieran podido caer en la miseria y en la degradación moral. Además era frecuente en Trujillo una presencia de mujeres notables de la villa que se encargaban de la beneficencia y que se preocupaban por estas jóvenes con el afán de educarlas con meta de emplearlas como criadas.

En 1619 A. De Acebedo fundaría en el convento de la Encarnación unos estudios generales. Fray J. de Loaisa dio carreras a pobres de su familia entre los años 1575-1580. Sor M. de Paredes fundaría un colegio para proporcionar asilo y en 1620 un centro de enseñanza a las niñas pobres.

            La obra benéfica más importante fue la de Don Juan Pizarro Carvajal llamada “Obra de niños expósitos de la Pila”. Esta consistía en que de sus bienes se sacará á la renta necesaria para atender a la crianza y educación de todos los huérfanos de las barriadas de Santa María y Santiago de Trujillo (barriadas entendidas por feligresías adscritas a dichos templos parroquiales). Al principio se entregaron los niños a mujeres que los criaban en sus casas y después se construyó un local propio en una casa del fundador.

Fue la primera institución extremeña que existió de este tipo considerada como una verdadera “Casa de Maternidad”. La fundación fue desarrollándose a lo largo del tiempo, y el ayuntamiento de Trujillo y los particulares la protegieron. En 1691, Carlos II por Real Cédula, otorgará a esta obra pía 413200 maravedíes anuales sacados de las alcabalas de varios pueblos del partido (Abertura, Escurial, Zorita, Alcollarín, El Campo, Robledillo, Villamesillas, Madrigalejo y el propio Trujillo). Sigue leyendo

OBRAS DE REHABILITACIÓN Y RESTAURACIÓN EN LA ALCAZABA TRUJILLANA

El castillo se Trujillo fue construido por los árabes en la segunda mitad del siglo IX, en la zona más elevada del cerro rocoso denominado “Cabezo de Zorro”, siguiendo una tipología esquemática arquitectónica de las fortalezas andaluzas del período emiral.

Desde sus murallas se domina toda la llanura de la tierra trujillana. Es un recinto hermético, rodeado por la cerca de murallas en un perímetro de 900 metros y el hecho de estar situado en lo más elevado de un terreno escarpado, lo hace inaccesible al ataque. Es un castillo hermético sin ventanas y con escasas saeteras.

Está en relación íntima con la Alcazaba de Mérida, la fortificación islámica más antigua fechada en España (835 d. C.), período caracterizado por los continuos enfrentamientos entre árabes y cristianos, y la inestabilidad interna por el acceso al poder entre árabes, beréberes y muladíes. Sigue leyendo

APORTACIONES HISTÓRICO-ARTÍSTICAS: LOS AGUSTINOS RECOLETOS EN LA PROVINCIA DE CÁCERES

Fueron varias las casas de la recolección agustiniana que existieron en la provincia cacereña hasta 1835, tiempo de la desamortización. Hubo un monasterio y colegio en Jarandilla, conventos en La Viciosa (Deleitosa), en Santa Cruz de la Sierra y en Valdefuentes. Una enfermería en Trujillo anexa a la ermita de San Judas y, la enorme trascendencia que tuvieron los Agustinos en la fundación de la ermita de Santa María de los Hitos en Jaraicejo.

 

 

 

I.- SANTA MARIA DE LOS HITOS (Jaraicejo)

La ermita de Nuestra Señora de los Hitos se encuentra 5 km de distancia del municipio de Jaraicejo, en la carretera a Torrejón el Rubio. El nombre de los Hitos aparece ya en el año 1294 cuando el rey Sancho IV concede el primer término a esta villa: “El primer mojón es los Hitos”[1]. Aquí en este lugar, los frailes agustinos del cercano convento de “La Viciosa” (Deleitosa), fundaron la ermita “Convento de San Juan de Recoletos de San Agustín de la Viciosa, fundó una ermita bajo la advocación de la Virgen Santísima (de los Hitos), el Br. Baltasar Velázquez, dotada con 15.000 maravedíes y señalando la obligación de dos misas, el viernes y sábado de cada semana, con responso; además una vez al año, la comunidad debía ir en procesión a la misma y celebrar Misa cantada; data de 1630 años[2].

No obstante, consideramos que la ermita ya existía ya que Fray Alonso Fernández en su obra Historia y Anales de la ciudad y obispado de Plasencia, en el año 1627 ya la menciona[3]. Posiblemente, los frailes agustinos se preocuparon por su adecentamiento y remodelación ya que es un edificio de mampostería, esencialmente de finales del siglo XV, época de la que data la imagen de la Virgen de los Hitos. Este edificio, ha sido transformado por las numerosas obras de restauración sufrida, excepto el ábside que conserva su construcción original. Se accede al interior por un pórtico que se cubre con bóveda de aristas, formado por tres arcos de medio punto rebajados, que fue construido en el año 1795. Presenta en su interior una nave de tres cuerpos separados por arcos fajones de medio punto, ligeramente apuntados, sobre pilastras con capiteles decorados. Se cubre con madera, presenta ábside poligonal y en el lateral una capilla con bóveda de cinco gallones, de construcción reciente.

En esta ermita se veneró a la patrona del municipio, la Virgen de los Hitos, que poseyó cuantiosos bienes según podemos recoger en varios documentos[4].

Importante influencia ejercieron los frailes agustinos en el municipio pues varios abrazaron esta orden, tal fue el caso de fray Santiago del Corazón de Jesús, que nació en Jaraicejo en el año 1744, ingresando en el convento de la Viciosa y, en 1768, marchó a Filipinas, donde destacó por su gran labor misionera. En el año 1798, el geógrafo Tomás López al describir la Sargentía de Trujillo, anotó: “La Viziosa, lugar arruinado, que oi solo ai una ermita de Nuestra Señora de los Hitos, a una legua de Jaraicejo, entre medio día y lebante y entre montes[5]. Este cenobio en esta época había sido abandonado por los agustinos.

En esta ermita, cada 8 septiembre se celebraba misa y procesión hasta hace unos años, con el último “ofertorio” por los fieles, a favor de la Patrona del municipio y su Cofradía. En su fiesta principal, el lunes de Pascua, se lleva a cabo una romería a su ermita, donde se celebra la misa, procesión y puja de las andas.

 

II.- CONVENTO DE SAN JUAN DE LA VICIOSA (Deleitosa) y LA ERMITA DE SAN JUDAS Y ENFERMERÍA DE TRUJILLO

 

Deleitosa se sitúa en la falda suroriental de las Sierras de Las Villuercas, en la vertiente que forma el arranque de un extenso glacis de raña que, naciendo de las sierras cuarcíticas locales, se extiende hacia el oeste, bordeando la margen derecha del río Almonte.  Es un municipio de la provincia de Cáceres.

La etimología popular dice que el nombre de Deleitosa deriva de la función que desempeñó el castillo, como prisión, o sea “castillo delitoso”, añadiéndosele la -e- después. Otra acepción viene de deleite, y posiblemente este “apodo” viene por el Convento llamado de los Habaneros que fundó San Pedro de Alcántara, y donde –según el vulgo popular- expiaban sus culpas los monjes que habían cometido pecado carnal. Deleitosa fue englobada dentro de la tierra de Trujillo, a cuyo partido Judicial pertenecía, pero dada su vinculación a la capital del Campo Arañuelo, ya sea comercial o administrativa, determinaron una inclusión artificial en esta última comarca. Deleitosa posee una lista de edificios de gran valor como el convento, castillo, rollo, iglesia, ermita, etc.

Fray Pedro de Alcántara, nació en Alcántara en el año 1499, recibió el nombre de Juan Garavito Villela de Sanabria (cambiándolo por Pedro de Alcántara en el año 1516, cuando profesó en la orden franciscana), guardián de varios conventos, claro defensor de la provincia de San Gabriel contra las pretensiones de la provincia de Santiago, en el capítulo Provincial de Alburquerque del mes de octubre de 1538, fue elegido ministro provincial de San Gabriel.

El siglo XVI fue tan pródigo en estos heroicos y espirituales en España que no podemos olvidar la vida eremítica llevada a cabo por fray Pedro de Alcántara, terminado el provincialato. Conoció la geografía española y pasión frecuentemente misiones apostólicas las aldeas más apartadas con una ingente labor religiosa del penitente alcantarino. Muchos pueblos de Extremadura escucharon sus sermones con gran emoción en Arenas, Mombeltrán, Trujillo, Plasencia, Coria, Badajoz, Jerez de los Caballeros o Alcántara, su villa natal, muy frecuentada por fray Alcántara cuando iba a visitar a su madre doña María Villela de Sanabria y a sus familiares.

En Belvís de Monroy inició fray Pedro de Alcántara la entrañable amistad y trato espiritual con el Conde de Deleitosa, don Francisco de Monroy (falleció en 1543), padre de la futura condesa de Deleitosa y Oropesa, que estuvo tan relacionada con fray Pedro en sus últimos años. Asimismo, en Plasencia tenía fray Pedro de Alcántara muchas almas estaban incondicionalmente entregadas a su dirección, desde el convento de San Miguel, por el valle del Jerte, frecuentaban los frailes la ciudad de Plasencia. Don Francisco de Monroy tenía su palacio señorial en Plasencia, trabajó mucho en defensa de la integridad territorial de la provincia de San Gabriel. El convento de San Juan Bautista, conocido como convento de la Viciosa (nombre que proviene por el valle que le rodea, por la magnífica vegetación que allí crecía era llamado El Vicioso), además en el Interrogatorio de la Real Audiencia se especifica claramente: “En el termino de esta villa a distanzia de una legua se halla un combento de Agustinos Recoletos, su nombre San Juan de la Penitenzia en el Balle de la Viziosa, de cuya fundazion, yndibiduos y rentas dara razon el reberendo padre prior de el”. Sigue leyendo

LA MADRE FILOMENA MARIA DEL PATROCINIO, NATURAL DE TRUJILLO

Trujillo, solar de conquistadores, lo es también de fundadores. En el mes de enero se ha
creado una Comisión en Fuente del Maestre –población donde fundó un convento en
1896- para reiniciar los trámites oportunos para la beatificación de la Madre Sor Filomena
María del Patrocinio, una ilustre hija de Trujillo. A finales del año 1986 se inició expediente
para trasladar los restos de la Madre Filomena desde el sencillo enterramiento que
ocupaba hasta la iglesia del monasterio, con los pertinentes permisos del señor obispo
para que los restos mortales que descansaba el cementerio del monasterio pueda ser
trasladados a la iglesia, junto a la reja del coro bajo (permiso concedido el 2 enero de
1987) y, a partir de esa fecha, se complementan todos los trámites necesarios para llevar a
cabo la reinhumación del cuerpo. En el cementerio del monasterio se iniciaron los actos de
exhumación y posterior inhumación de los restos con la presencia de autoridades civiles y
eclesiásticas. En el año 2003, la avanzada de las hojas y la falta de vocaciones habían
reducido la comunidad del monasterio, por lo que se decidió el cierre del convento. Hoy
día, los muros del antiguo monasterio vendido a una inmobiliaria, rezuman soledad y
tristeza. El venerado cuerpo de la Madre Filomena reposa junto a la reja del coro bajo de la
antigua iglesia de Santa María la Hermosa, donde todavía muchos devotos se acercan a
rezarla.
En un breve bosquejo intentaremos trazar los rasgos más importantes de su personalidad.
Su nombre bautismal fue María de Bustamante Bisel Saldaña y Orozco. Nació en la calle
Ballesteros de Trujillo el 18 de octubre de 1825. Fueron sus progenitores los Marqueses de
San Antonio y Condes de Saldaña -don Manuel de Bustamante Saldaña y doña Jacinta
Bisel Orozco-, pertenecientes a noble familia trujillana.
Partida de bautismo de sor Filomena María del Patrocinio (libro V de bautismo de la
parroquia de Santa María la Mayor de Trujillo, 1809-1833, fol. 114vº): “En la ciudad de
Trujillo en diez y nueve días del mes de octubre del año de mil ochocientos veinte y cinco.
Yo Thomas Martín de Prado cura rector de Sta. María la mayor de esta, baptizé
solemnemente a una niña que nació el día diez y ocho de este mes y año, a quien puso
por nombre María Ramona, hija legítima del señor don Manuel de Bustamante Marqués de
San Antonio y doña Jacinta Risel, naturales y vecinos de esta ciudad. Abuelos paternos
don Manuel Antonio de Bustamante, natural de Aldea de Zentenera y doña María Antonia
de Saldaña, Marquesa de San Antonio, natural de Madrid y vecinos de Trujillo. Abuelos
maternos don Antonio Risel y Tapia, natural de Aldea de Zentenera, y doña María Josefa
Orozco y Treviño natural de esta ciudad y ambos vecinos de ella. Fue su madrina doña
María Ramona de la Hoz, soltera, hija de don Francisco de la Hoz y natural de
Alburquerque aquí advertí el parentesco espiritual y su obligación testigos don Juan
García, Pbro, don Joaquín Rodríguez y don Leonardo Risel, vecinos de esta. Y por verdad
lo firmé: Thomás Martín de Prado” (literal).
María Ramona, huérfana a los tres años, confió su padre la crianza y formación de su
pequeña hija a Sor Paula Maria Risel Orozco y a Sor Ana María, que antes habían sido
religiosa en el de San Pedro, refugio de la nobleza que recibía la divina vocación al retiro y
oración, privilegio de las almas escogidas.
Don Cipriano Sánchez Varela, prelado de la diócesis de Plasencia- la rigió durante mucho
tiempo, desde 1826 a 1848 y ocupa el número 78 en el “Episcopologio placentino”-
autorizó el ingreso de la niña Maria de Bustamante en la clausura monacal. Debido a
enfermedad, salió del convento de la Puerta de Coria a los pocos años de su ingreso. Pero
a esta temporal salida sucedió su vuelta definitiva, lo que ella narró en su autobiografía.
Hay que especificar que sucedía esto antes de la exclaustración de las monjas de San
Francisco el Real el 30 de abril de 1836, las cuales fueron trasladadas al convento de San
Ildefonso de la ciudad de Plasencia, marchando con ellas, en calidad de educanda, la niña
María de Bustamante. Allí permaneció quince años, interrumpidos por una breve ausencia
motivada por enfermedad.
El día 2 de abril de 1850 vistió en el convento de San Ildefonso el hábito de la Tercera
Orden Claustral (vulgo “isabeles”) y comenzó el noviciado en Trujillo por haber regresado
la comunidad de San Francisco el Real a esta ciudad el 30 de abril del 1851. Las
penalidades que pasaron las monjas a su regreso a Trujillo en 1851 aparecen recogidas
testimonialmente en la “Autobiografía” de Sor Filomena María: “Cuando llegó el momento
de cerrar la clausura, allí se quedaron las religiosas consumiendo, angustia suma y el
tremendo interrogante de qué ocurriría tras haberse comprometido al gasto de la
reparación. La Iglesia solamente tenía la mesa el altar y al frente una tela donde
colocamos al Cristo de las Maravillas, que se había guardado en Huertas de Ánimas hasta
nuestro regreso. Al día siguiente, colocamos un Sagrario que habíamos traído del
convento de la Coria, y dispusimos el altar para celebrar misa, como lo hizo el señor
secretario del obispado a las siete de la mañana; pero al no haber campanas ni órganos,
impidió que se entonara el Tedeum. Concluida la ceremonia, empezamos a trabajar, quitar
los escombros y comenzar la reparación del edificio”.
Por tanto, las religiosas se instalaron en el convento de San Pedro, -ya que el de la Puerta
de Coria había sido bárbaramente arruinado- y allí emitió su profesión de votos religiosos
el 11 de mayo del mismo año Sor Filomena María Bustamante, en la fiesta del Patrocinio
de San José; cambió su nombre de pila (María Ramona) por el de Filomena María del
Patrocinio.
Esta monja trujillana fue durante muchos años Abadesa de la Comunidad Franciscana de
San Pedro.
Es obligado reflejar, aunque sea brevemente, la obra que llevó a cabo. Restauró la iglesia
y toda la fábrica conventual, que se hallaba en deplorable estado. Restauró la disciplina de
la vida de observancia y la formación de nuevas religiosas, que incrementaron en número
los miembros de la Comunidad, a la que impulsó con sus medidas. Dice en su escrito:
“Después de haber trabajado sin descanso en esta Santa casa y reedificarla en todos los
sentidos; después de pasados indecibles trabajos, penas y tribulaciones de todo género;
después de ver cómo esta comunidad tan numerosa cuando sólo éramos cinco y, por fin,
después de otras 1000 maravillas cobradas por Dios en ella, empezó se despertara en mi
grandes deseos y aspiraciones de ir a trabajar por la gloria de Dios y el bien de las almas
en otra parte, puesto que aquí quedaba muy poco que hacer”.
En el año 1864 llevó a cabo la iniciativa de fundar un monasterio en Mula (Murcia),
partiendo del convento trujillano de San Antonio sor María de Santa clara y sor Juana de la
Cruz con una sobrina educanda que se llamó en el claustro sor María de la Encarnación.
Todas ellas pertenecientes al linaje Orozco, que cuenta entre sus miembros Alfonso
Orozco, agustino, predicador de Felipe II, fundador, escritor, y fue beatificado por León XIII
el 15 enero de 1882. En el año 1865 fue nombrada Abadesa Sor Filomena María, por el
obispo don Gregorio María López, llevando a cabo una gran actividad restauradora del
convento trujillano. Es de admirar en la Madre Filomena su espíritu inquieto no sólo como
promotora en la restauración del Convento de San Pedro, sino alternándolo con su vida
espiritual y la formación de nuevas religiosas, a pesar de su poca salud.
Cuarenta y cinco años llevaba Sor Filomena en el convento de San Pedro, cuando movida
del espíritu de Dios y previos los requisitos canónicos marchó a los 70 años de edad, el 17
de enero de 1896 a fundar el convento de Franciscanas de Fuente del Maestre, localidad
de la diócesis de Badajoz acompañadas por cinco religiosas.
Poco menos de un año hacía que Sor Filomena estaba rigiendo con singular acierto y
venerada edificación para todos estas nueva Comunidad cuando guiada por nuevos
impulsos divinos obtuvo de la Santa Sede autorización para que ella y sus monjas
presentes y futuras pasaran de Franciscanas a religiosas Concepcionistas (cambiando el
hábito pardo por el blanco y azul). Solemnemente se realizó el tránsito el 8 de diciembre
de 1896. Sigue leyendo

EL LIBRO ‘HERGUIJUELA, VILLA HISTÓRICA DEL CONDE DE LA CALZADA’ DIFUNDE EL PATRIMONIO ARTÍSTICO Y NATURAL DEL MUNICIPIO

SE TRATA DE UNA PUBLICACIÓN CON FOTOGRAFÍAS A COLOR DE LOS AUTORES EXTREMEÑOS JOSÉ ANTONIO RAMOS RUBIO, CRONISTA OFICIAL DE TRUJILLO, Y ÓSCAR DE SAN MACARIO SÁNCHEZ

El libro 'Herguijuela, villa histórica del Conde de la Calzada' difunde el patrimonio artístico y natural del municipio. CÁCERES / EUROPA PRESS

El libro ‘Herguijuela, villa histórica del Conde de la Calzada’ difunde el patrimonio artístico y natural del municipio. CÁCERES / EUROPA PRESS

La Diputación de Cáceres ha editado el libro titulado ‘Herguijuela, villa histórica del Conde de la Calzada’ a través del cual se repasa el pasado de esta localidad de apenas 350 habitantes situada en la comarca de Trujillo, además de dar a conocer su riqueza patrimonial, artística y natural.

Se trata de una publicación con fotografías a color de los autores extremeños José Antonio Ramos Rubio, cronista oficial de Trujillo, y Óscar de San Macario Sánchez, que se configura como ejemplar para el conocimiento histórico-artístico de Herguijuela, municipio que cuenta con un pasado histórico “brillante e imperioso”, según informan los autores en nota de prensa.

El libro pretende también desarrollar una visión integradora, donde el pasado y el presente resultan vinculados a través del rico patrimonio histórico y artístico del municipio. Además, trata de uno de los campos menos ilustrados por la investigación histórica, como es la importancia que supuso uno de los más afamados arquitectos extremeños que marchó a América y fue el responsable de las grandes construcciones religiosas en América Latina, Francisco Becerra.

También se realiza un análisis histórico artístico de obras señeras y bienes muebles existentes en la iglesia parroquial, así como el legado del pasado de Herguijuela, desde la Prehistoria hasta nuestros días.

Según Ramos Rubio lo expuesto en esta publicación pretende servir como “una muestra del extraordinario esfuerzo realizado por la sociedad extremeña en la recuperación de su patrimonio arquitectónico”. “Es, por tanto, un libro dirigido no solo a los lectores amantes de su cultura, sino también a los estudiosos y especialistas de las artes aplicadas”, señala el autor.

Por su parte, la presidenta de la Diputación de Cáceres, Rosario Cordero, ha asegurado que la institución provincial apuesta por este tipo de publicaciones que difunden la historia de los municipios y ha avanzado que el libro “llegará a todas las bibliotecas de la provincia” y servirá como manual histórico para difundir la riqueza de la provincia “más allá de nuestras fronteras”.

Se trata otro volumen más de una serie de publicaciones que la institución provincial sacará a la luz para “dar a conocer” los pueblos de la provincia y “promocionar todo aquello que pueda ser un atractivo para el turista”.

Evolución constructiva de la capilla de la Patrona de Trujillo en el Castillo

El castillo se Trujillo fue construido por los árabes en la segunda mitad del siglo IX, en la zona más elevada del cerro rocoso denominado “Cabezo de Zorro”, siguiendo una tipología esquemática arquitectónica de las fortalezas andaluzas del período emiral.

Desde sus murallas se domina toda la llanura de la tierra trujillana. Es un recinto hermético, rodeado por la cerca de murallas en un perímetro de 900 metros y el hecho de estar situado en lo más elevado de un terreno escarpado, lo hace inaccesible al ataque. Es un castillo hermético sin ventanas y con escasas saeteras.

Está en relación íntima con la Alcazaba de Mérida, la fortificación islámica más antigua fechada en España (835 d. C.), período caracterizado por los continuos enfrentamientos entre árabes y cristianos, y la inestabilidad interna por el acceso al poder entre árabes, beréberes y muladíes.

El castillo fue construido con aparejo de sillares aprovechados de construcciones romanas, alternando en sus muros y en sus ocho torres macizas la mampostería.

Esta reutilización de sillares romanos es fundamental para establecer la cimentación a cota militar, dispuestos en hiladas calzadas de trozos de ladrillos y de lajas fragmentadas de pizarra. Modo de construcción típico en otras alcazabas de la misma época en Mérida, Gormaz y Agreda en España; y el de Qasr Harani en Palestina. De hecho, aún se conservan inscripciones romanas embutidas en la pared formando parte del paramento. Sigue leyendo