LA REVISTA “COMARCA DE TRUJILLO”

“Comarca de Trujillo” es la única revista mensual que en la actualidad se edita en Trujillo. Se publica con este nombre a partir del 1982 reemplazando a numerosas publicaciones anteriores editadas desde el siglo XIX.

Con innegable acierto el conocido filósofo norteamericano Ralph Waldo Emerson, alguna vez dijo: “En la historia del mundo siempre fue el entusiasmo el que forjó los sucesos culminantes”. Y fue así como hace 25 años el permanente entusiasmo de un grupo de amigos lograron el nacimiento de la revista “Comarca de Trujillo”, convertía en realidad uno de los objetivos de la Hermandad de la Virgen de la Victoria, editar una publicación periódica de carácter cultural y social, destinada a divulgar las noticias que se generaban en Trujillo y su comarca, así como los actos más relevantes de la Hermandad de la Virgen de la Victoria de Trujillo , especialmente en el área cultural. Sigue leyendo

LA ERMITA DE SAN JORGE DE CACERES

A pesar de haber existido en la ciudad de Cáceres varias ermitas en honor al patrón de la plaza que se reconquistó la noche en que se celebraba el santoral de este soldado y mártir, e incluso de haberse fundado siglos atrás una cofradía bajo la advocación de este santo, actualmente nada queda de aquello a excepción de algunas imágenes que perdieron la devoción guardadas en diversos edificios civiles, como en el Palacio Municipal o en dependencias de la Diputación Provincial. Lo que muchos cacereños desconocen es que, fuera del núcleo urbano, pero aún dentro del término municipal cacereño, sigue en pie una ermita levantada por manos privadas y destinada al culto restringido que popularmente lleva el nombre del santo que nos ocupa, y que según otros estudiosos pudo denominarse del Salvador. Sigue leyendo

LA PILA BAUTISMAL DE ALDEACENTENERA

En el siglo XVI se ubicaba en un lugar llamado “Ejido de Centenera”, si bien su existencia como aldea con territorios propios se asienta definitivamente hacia la segunda mitad del siglo XIX. Tuvo varias denominaciones desde “Ejido de Centenera”, “Aldea Nueva de Zentenera” y finalmente “Aldeacentenera”. El traslado del Ejido de Centenera se debe, probablemente a que los colonos del Marqués de Risel, dueño de grandes propiedades, decidieron situar sus viviendas cercanas a la casa de este. Así, pasa a llamarse Aldeanueva de Zentenera y más tarde a su nombre actual. Existe una leyenda que dice que el traslado fue debido a una plaga de hormigas que causaba enfermedades a los niños[1].

Próximo a la localidad se ha encontrado y excavado un castro celta amurallado en la finca “La Coraja”, habiéndose localizado numerosos restos arqueológicos de los inicios del siglo IV a. C[2].

La localidad perteneció a la ciudad de Trujillo hasta convertirse en Ayuntamiento independiente tras la Constitución de 1812, y desde 1834, entonces conocido como Aldea Centenera, quedó integrado en el Partido Judicial de Trujillo

 

La iglesia parroquial es una edificación de nave única dividida en cinco tramos, separados por cinco arcos fajones y con cabecera ochavada cubierta con bóveda de casquete y sotocoro cubierto con bóveda de arista. Se accede al interior por la fachada de occidente, mediante un arco de medio punto, con largas dovelas en las que el trasdós se cierra en arco escarzano.

En la capilla bautismal, se encuentra una pila granítica, fuste moldurado y basa cúbica góticos reaprovechados, la taza es semiesférica, avenerada, a base de gallones de tosca labra, sin moldura en la parte superior, obra fechable en el siglo XVI.  El gallón es uno de los motivos decorativos geométricos más empleados en la decoración de las pilas bautismales.

 



[1] Vid. PLAZA RODRÍGUEZ, I: Un rincón entrañable de Extremadura. Aldeanueva de Centenera y villas de su entorno. Navalmoral de la Mata, 2001; MURILLO MARISCAL, M: “Curiosidades arqueológicas”. Alcántara, 166, 1972, pp. 44-47.

[2]BELTRAN LLORIS, M: “Estudios de arqueología cacereña”. Monografías arqueológicas, 15, Zaragoza, 1973;  MURILLO MARISCAL, M: Historia de unos hallazgos arqueológicos y algo sobre los congresos de Estudios Extremeños. Los Santos de Maimona, 1987; MURILLO MARISCAL, M: “Tres castros prehistóricos en Cáceres”. XIII Congreso Nacional de Arqueología. Zaragoza, 1975, pp. 471-480; ESTEBAN ORTEGA, J: “El poblado y necrópolis de La Coraja. Aldeacentenera”. El proceso histórico de la Lusitania Oriental. Cuadernos Emeritenses, 7, Mérida, 1993, pp. 55-112; REDONDO RODRIGUEZ, J. A: “Algunas consideraciones acerca de la romanización de los vettones en el sureste cacereño”. Norba, 5. Universidad de Extremadura. Cáceres, 1984, pp. 69-79; RODRIGUEZ DIAZ, A: “Continuidad y ruptura cultural durante la Segunda Edad del Hierro en Extremadura”. La cultura tartésica y Extremadura. Cuadernos emeritenses, 2, 1990, pp. 127-162;  REDONDO RODRIGUEZ, J. A; ESTEBAN ORTEGA, J; SALAS MARTIN, J: “El Castro de la Coraja de Aldeacentenera”. Extremadura Arqueológica, II (Protohistoria). Mérida, 1991; SANCHEZ MORENO, E: Vetones: historia y arqueología de un pueblo prerromano, Cantoblanco (Madrid). Ediciones de la Universidad Autónoma de Madrid (Colección de estudios; 64), Madrid, 2004; ALVAREZ-SANCHIS, J. R:  Los Vettones, Real Academia de la Historia. Madrid, 1999; MARTIN BRAVO, A. M: “Los orígenes de Lusitania. El I milenio a. C en la Alta Extremadura”. Biblioteca Arqueológica Hispana, 2. Madrid, 1999; ALMAGRO GORBEA, M: “Segunda Edad del Hierro. La celtización de la Península Ibérica”. Historia de España I, Madrid, 1990, pp. 554-562; CIVANTOS MAYO, E: “La cerámica ibérica gris y con barniz rojo de la necrópolis de La Coraja (Aldeacentenera)”. Actas del I Coloquio de Historia Antigua de Andalucía. Córdoba, 1988, pp. 283-297.

EL FUERO O CARTA DE POBLACION DE SEGURA DE LEON

Segura de León es una importante población histórica de la provincia de Badajoz. Se conservan restos arqueológicos de la época prerromana en la Sierra de Martela, y varios yacimientos romanos de los siglos I y V d. C., como los Regíos, el Torreón o la villa romana de los Villares. Del asentamiento visigodo se conserva un tenante de altar conservado en la capilla de la Anunciación y algunos restos marmóreos reaprovechados en la construcción de la torre de la parroquia. Los árabes dejaron su impronta en la construcción de la alcazaba y en el poblado de Gigonza en la sierra de su nombre, cerca del río Ardila.

La reconquista cristiana de Segura de León se llevó a cabo por los Caballeros de la Orden de Santiago; por eso la historia de la villa quedará estrechamente vinculada a dicha Orden desde el siglo XIII. Será entonces cuando el Maestre de Santiago Pelay Pérez Correa, concede fuero de población al concejo en 1274 segregando su territorio de la donación de Montemolín de 1248. Sigue leyendo

LA POBLACIÓN DE BELÉN (ARRABAL DE TRUJILLO)

La iglesia parroquial de Nuestra Señora de Belén, arrabal de Trujillo conocido como valle de Papalbas hasta 1728, fecha en la que cambió su nombre, fue construida, según la documentación existente en el siglo XVIII, un Acta Concejil con fecha 24 de septiembre de 1728: “Que el asiento de las Papalbas se llame Valle de Belén – El Señor don Antonio de Eraso y Tapia dijo a la Ciudad que el Ilmo. y R. señor don Fray Francisco Laso de navega, Obispo de Plasencia, estante de esta ciudad, a expensas de su devoción, está costeando la fábrica de una ermita en el asiento que hasta ahora se ha dicho de las Papalbas, arrabal de esta Ciudad, para que celebrándose Misa en ella todos los días festivos, tengan los fieles la ocasión de oírla; y teniendo devoción de dedicar dicha ermita a Nuestra Señora de Belén, suplica a la Ciudad que se sirva de tener a bien, el dicho sitio, que hasta estos tiempos ha tenido el nombre y denominación de las Papalbas, se llame de aquí en adelante el Valle de Belén, en reverencia a Nuestra Señora de este nombre”[1]. Sigue leyendo

LA TORRE ROMANICA DE LA IGLESIA DE SANTA MARIA DE TRUJILLO

Trujillo tiene una rica historia que se remonta a nuestros orígenes, habiéndose encontrado restos fehacientes del Período Calcolítico y de la Edad del Bronce. Las primeras referencias a Trujillo las encontramos en Plinio (N, IV,117) y, más concretamente, en Higinio, agrimensor del siglo II de nuestra era, el cual al referirse a la prefectura en la que se encuentra nuestra ciudad la denomina regio turgaliensis, forma adjetival que remite al sustantivo Turgalium, así es como los romanos llamaron a Trujillo. Municipio de la Lusitania, fue tributario de la Colonia Norba Caesarina. Los alanos en el siglo V y, tras ellos, los visigodos, acabaron con el poderío de Roma.

Durante años estuvo Trujillo en manos de los árabes. Después de haber intentado las tropas cristianas varias veces conquistar la villa medieval, no lo llegaron a conseguir definitivamente hasta el 25 de enero del año 1232. Trujillo quedó como villa realenga por expresa voluntad del rey, y se la señaló un extenso territorio por jurisdicción que comprendía treinta y seis villas, lugares y aldeas . Los linajes más importantes de la villa ejercieron los cargos rectores del Concejo. En recompensa a la lealtad que mostró la villa de Trujillo a la corona, el rey don Juan II la otorgó el título de “Ciudad”, en 1430. Sigue leyendo

ICONO MARIANO, VIRGEN CON NIÑO OBRA INEDITA DE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XV, LOCALIZADA EN ARANJUEZ.

Icono Valenciano

En colección particular, Aranjuez

Segunda mitad del siglo XV. Se encuentra en lamentable estado de conservación.

125 x 76 cms.

En colección particular de Aranjuez, población situada al sur de la Comunidad Autónoma de Madrid, hemos localizado una magnífica tabla (icono) de la segunda mitad del siglo XV[1], procedente de Valencia.

A lo largo del siglo XV Valencia conoce un notable desarrollo demográfico y económico que la convierte en una ciudad abierta y un gran centro comercial y financiero. La prosperidad otorgará a Valencia de un papel hegemónico entre las ciudades de la entonces Corona de Aragón y favorecerá un florecimiento cultural importante[2], Sigue leyendo

LA ESCULTURA DE SANTA MARIA LA BLANCA EN PLASENCIA

En el claustro de la Catedral de Plasencia se encuentra una escultura de granito policromada de Ntra. Sra. (180 x 35 x 26 cms.) con el Niño (44 cms.), bajo la advocación de Santa María la Blanca[1]. Pero, este no es su emplazamiento primitivo. A principios de siglo estaba en la Sala Capitular o capilla de San Pablo, que fue antigua sacristía, en donde la mandó colocar el Deán don Eugenio Escobar[2]. Pero, su emplazamiento habitual, en la que era muy venerada, fue en su propia capilla, junto al sepulcro del reconquistador de Sevilla don Benito[3]. En fecha posterior, don Enrique de Guzmán ordenó construir un altar en el claustro para rendir allí culto a esta imagen, pero bajo la advocación de Ntra. Sra. de la Encarnación[4]. Según el prof. Andrés Ordax, es probable que “esta imagen, junto con Ntra. Sra. del Perdón, pudieran haber estado situadas en sendos parteluces del templo original, quizás de las portadas de un crucero desaparecido”[5]. Son varios los autores que en sus obras nos hablan de esta imagen[6]. Siendo muy bien descrita por dos expertos en imaginería gótica como son Agustín Durán y Juan Ainaud: “…cuyo cuerpo de canon muy alto posee esa cualidad imposible de descubrir por el análisis que diferencia una talla vulgar, aunque cuando buena, de una verdadera imagen sagrada; es sin duda una profundidad anímica trasvasada por el escultur a la materia inerte”[7]. Sigue leyendo

APORTACIONES HISTÓRICAS SOBRE LA CIUDAD DE TRUJILLO

Trujillo se ubica en lo más alto de un soberbio berrocal granítico salpicado de encinas y carrascos; es una hermosa ciudad medieval, sin duda referencia obligada para los visitantes que deseen conocer la historia de esta tierra extremeña. Sus almenas, palacios, iglesias y casas solariegas han configurado con su recuerdo la semblanza de este solar, otrora inexpugnable; tal parece, que no seria extraño el que la imaginación popular hubiera concebido la leyenda de que algún cantero cinceló, por arte de alguna magia o portento, en la propia roca del cerro el perfil de su ciudadela. Si así fue, cumplió sobradamente con su tarea el mítico cantero, pues Trujillo es sin duda ejemplo de armonía y adaptación al entorno berrocaleño; piedra labrada, sobre la propia roca.

En ocasiones, cuando en lontananza se adivina, entre dos luces, el perfil altivo de la villa medieval, el viajero que se aproxima, sea cual fuere la rosa de los vientos, puede llegar a pensar que el tiempo se ha parado por un instante, y que ha sido transportado por las artes de algún Merlín al Medievo.

Cuando esto sucede no queda otro remedio que acercarse a la ciudad y comprobar por si mismo lo que en la lejanía se intuía. Punto obligado es sin duda la Plaza Mayor, Plaza de la Hispanidad por derecho propio, uno de los conjuntos monumentales más bellos que el visitante puede observar en la Península. Esta Plaza es una apuesta por la diversidad, una respuesta a las distintas formas de entender el arte, de entender a fin de cuentas la vida; es la Plaza del mestizaje. Al viajero le basta un solo giro para contemplar la historia y el arte de los cinco últimos siglos. Sigue leyendo

NUESTRA SEÑORA DE LA SALUD DE PLASENCIA

En el último cuarto del siglo XII  el rey Alfonso VIII, acompañado por las huestes de León y Burgos, conquista la localidad musulmana de Ambroz, entrando en ella por el puente llamado de la “Piedra Vieja” -hoy conocido como Puente de Trujillo- y funda en ella una ciudad que poco después llamaría Plasencia.

Al no existir fuentes escritas nos tenemos que limitar a lo que nos cuenta la tradición: “El rey Alfonso VIII llevaba en su equipaje de campaña una imagen de la Virgen por la que sentía una especial devoción y a cuya intercesión achacaron el éxito de la campaña (se recuperó Plasencia en 1196)[1], por lo que ordenó se hiciese una copia de la misma y se colocase encima de la puerta de la muralla que habría de construir. Así se hizo, para ser venerada bajo la advocación de Ntra. Sra. del Remedio”[2]. Sigue leyendo